20 de julio

Control

Seguridad

A lo largo de 2017 se realizaron 31 fiestas electrónicas bajo un riguroso protocolo de seguridad

Unas 50 mil personas asistieron a estos eventos que, gracias a los controles decretados por el gobierno provincial y municipal, fueron preservadas en materia de salud y seguridad.

A principio de diciembre se celebró la última fiesta electrónica del año, la número 31, durante la cual se concretó el último procedimiento de seguridad enmarcado en el llamado protocolo de seguridad para fiestas masivas dispuesto por el gobierno provincial en febrero pasado.

El saldo de estas intervenciones fue altamente positivo, teniendo en cuenta que desde su aplicación, este tipo de eventos musicales se han desarrollado bajo condiciones estrictas de seguridad, que incluyeron el cuidado de la salud integral de un total de 50.000 asistentes. Gracias a las acciones preventivas desplegadas no se han tenido que lamentar casos fatales ni afectados graves, pudiendo prevalecer el espíritu de festejo.

La Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana formó parte de las reparticiones municipales, provinciales y federales que participaron de los controles preventivos desplegados en cada uno de estos encuentros, aportando el trabajo de 50 agentes. El secretario Guillermo Turrín confirmó que el viernes 8 de diciembre tuvo lugar la última fiesta electrónica de 2017 en el boliche bailable Blue, ubicado en Av. Carlos Colombres 1756.

Según precisó, una 2.000 personas ingresaron al local y, como en cada oportunidad, se puso en práctica el protocolo de seguridad con los controles dentro y fuera del lugar que apuntan a la preservar la salud de los asistentes y las condiciones de seguridad generales.

“Hubo que hacer un traslado al Hospital Alberdi de un hombre de 40 años que sufrió una descompensación y quedó en sala de guardia donde fue compensado y, además, fueron atendidas tres personas en el puesto sanitario dispuesto en la fiesta”, detalló el funcionario.

Protocolo con excelentes resultados

A lo largo del año, se celebraron en la ciudad 31 fiestas electrónicas y, gracias a la puesta en marcha del protocolo de seguridad elaborado por decreto del gobernador de la provincia Miguel Lifschitz, pudieron desarrollarse bajo un marco seguro, sin tener que lamentar consecuencias severas.

“El saldo es más que positivo”, señaló Turrín, quien destacó la ausencia de casos fatales o de salud graves entre los asistentes. “Hemos tenido un promedio de tres derivaciones a hospitales por fiesta, de personas que presentaron signos de descompensación, las cuales fueron trasladas por el servicio de emergencias y rápidamente atendidas”, advirtió.

Según sostuvo, estas situaciones pueden estar vinculadas a los cuadros generados por el consumo de pastillas, cuyo expendio ha disminuido en el interior de los lugares donde se llevan adelante estos eventos a partir de la fuerte presencia del Estado municipal, provincial y nacional.

“Vemos concretado en resultados favorables el compromiso que asumimos de llevar orden y seguridad para quienes disfrutan de las fiestas electrónicas, demostrando que la diversión puede lograrse en un marco de cumplimiento de normas que permiten preservar la salud de los asistentes, en su mayoría, jóvenes rosarinos”, observó Turrín, y añadió: “Esto es posible gracias a la comunión de diversas áreas y estamentos estatales que además de llevar control a este tipo de eventos ha logrado sumar conciencia de la gravedad de ciertos consumos para el bienestar general de las personas”.

El protocolo: controles fuera y dentro de los boliches

La ciudad cuenta con un procedimiento de control por el cual la Municipalidad de Rosario fiscaliza la organización y el desarrollo de eventos masivos de hasta 3.500 asistentes. Se trata de un protocolo impulsado por el gobernador Lifschitz en febrero pasado, luego de las muertes ocurridas en Arroyo Seco durante una fiesta en el local Punta Stage. Desde entonces, las municipalidades y comunas santafesinas ponen en práctica una serie de medidas en cada uno de estos eventos, que permiten aportar condiciones más seguras a los asistentes.

Elaborado junto con la Secretaría de Salud Pública municipal y en coordinación con los productores y organizadores de fiestas masivas, así como con los titulares de los locales habilitados, el protocolo es coordinado por el municipio, el Ministerio Público de la Acusación, Ministerio de Seguridad y Fiscalía Federal, para prevenir el ingreso y consumo de drogas y elementos que pudieran revestir peligrosidad para el lugar.

El procedimiento incluye la presencia de gendarmes nacionales, a fin de que la circulación vehicular se efectúe con normalidad. También interviene personal de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones para ejecutar cacheos a los asistentes, varones y mujeres por separado, arrojando a cestos los elementos que pudieran resultar sospechosos por inseguros o ilegales. Finalmente, del protocolo participa la Policía de Investigaciones (PDI) y la Brigada de Explosivos y requiere la contratación de 36 agentes policiales adicionales.

En las afueras del lugar, se disponen tres ambulancias de alta complejidad con médicos para la atención y posible traslado a centros asistenciales de personas afectadas. Hay que destacar el trabajo realizado por la empresa Vital, cuyos médicos y paramédicos intervinieron de manera eficiente ante cada uno de los cuadros que se presentaron.

Por su parte, agentes de Control Urbano de la Secretaría de Control y Seguridad Ciudadana se encargan de ordenar el estacionamiento vehicular mientras que la Dirección General de Tránsito garantiza el acompañamiento de un eventual traslado urgente a un hospital. También se concretan tests de alcoholemia y narcolemia y fiscalizaciones de documentación y elementos de seguridad a conductores. Estas acciones se despliegan en colaboración con la Unidad Regional II de la Policía de Santa Fe.

Desde adentro

Los controles se extienden al interior de los locales donde tienen lugar las fiestas. Tal como establece la normativa, se disponen puestos de hidratación con paramédicos y se instala un espacio de relajación donde se sirven agua, licuados y frutas de manera gratuita. Otras acciones preventivas incluyen campañas de sensibilización y la entrega de mapas de las instalaciones con salidas de emergencias.

Adentro, también se suman en las tareas la dirección y coordinación de seguridad en competencias deportivas y espectáculos masivos y la Dirección Provincial de Autorizaciones, Registro y Control de Agencias Privadas de Vigilancia, Seguridad e Informaciones Particulares.

Turrín recordó que en cada procedimiento se controla la seguridad en el armado de estructuras, vallados, conexiones eléctricas, extintores, señalética y cartelería tanto en los ingresos como en los egresos. Además, se fiscalizan las salidas de emergencias, los sanitarios (higiene, salubridad, correcta provisión de agua potable) y los denominados pabellones sanitarios, donde hay provisión de agua potable y fresca para consumo gratuito y libre.

Se chequea la existencia de luces de emergencia, accesibilidad para personas con discapacidad y rampas fijas para evacuación, pasillos de circulación internos, constancias de seguro de responsabilidad civil, vida, accidentes personales e incendios y la existencia de un plan aprobado de Contingencia y Evacuación. Cabe mencionar que se revisa el factor ocupacional y el horario de cierre correspondiente así como también que los empresarios responsables estén registrados en la Municipalidad de Rosario.