17 de julio

Cultura

Se concretaron funciones inclusivas de «Gioconda: viaje al interior de una mirada»

Las presentaciones fueron disfrutadas por personas con discapacidad auditiva. La obra finaliza este fin de semana con 60 funciones en el Macro.

En el marco de las últimas presentaciones de la obra «Gioconda: viaje al interior de una mirada», que se presenta en el piso 7 del Museo de Arte Contemporáneo Rosario (Macro), esta semana se realizaron funciones inclusivas para personas con discapacidad auditiva. 

Para tales ocasiones se contó con la presencia de Adriana Andrada y Daiana Mellit, dos intérpretes de lengua de señas, quienes trabajaron en conjunto con el director de la obra, Sebastián Villar Rojas, y la actriz Rocío Muñoz Vergara.

Sobre las funciones inclusivas, Villar Rojas expresó: "Lo más destacable es la complejidad de una adaptación a lengua de señas. Uno tiende a pensar, por sentido común, que la interpretación a lengua de señas se puede improvisar al estilo de un traductor en simultáneo, pero particularmente en el caso de una obra de teatro esto no es lo que sucede. Es, en realidad, un trabajo de reescritura de la obra para adaptarla al universo de la comunidad sorda".

A su vez agregó: "La imposibilidad de captar los sonidos que atraviesan nuestra realidad cotidiana va generando una forma diferente de comprender, de aprender, de conocer. Todo eso va diferenciando las formas de conocimiento, de interpretación del entorno".

Cabe señalar que la actuación se trabajó en simultáneo con la traducción a lengua de señas, lo que requirió un entrenamiento y ensayo previo de las intérpretes con una interiorización sobre los textos de la obra. En este sentido, el director se refirió al proceso de adaptación de la obra: "Estamos hablando de un proyecto con múltiples lenguajes, mucha condensación, mucha poesía, mucha lírica y sobre todo síntesis, oral, de la palabra, poética y que al mismo tiempo está articulada con las imágenes en movimiento que se suceden en las seis pantallas que tiene la instalación inmersiva de Gioconda: viaje al interior de una mirada. Por eso se reescribió la obra para hacerla realmente accesible".

Consultada al respecto, la interprete en lengua de señas Adriana Andrada expresó: "Con esta obra pudimos mostrar cómo es la lengua de señas, que no es sólo movimientos con las manos, sino que es una lengua que se expresa en el espacio y con todo el cuerpo. Son expresiones faciales, corporales", y confió: "Esta experiencia nos gustó mucho. Fue difícil, ya que es una obra no destinada a la comunidad sorda. Es muy buena la intención de pensar que hay una comunidad diferente que está inserta en la sociedad y pensar en generar nuevos espacios". 

A las funciones inclusivas asistieron miembros de la escuela Especial N° 2139 para la integración en secundaria, del Círculo social, cultural y deportivo de sordos de Rosario, y del Profesorado de educación especial para sordos e hipoacúsicos del ISP N° 16 Dr. Bernardo Houssay.

Villar Rojas también se detuvo a considerar el trabajo de traducción a lengua de señas que concretó Andrada. "Adriana desplegó un arsenal artístico, actoral, teatral, poético, inscripto en su cuerpo, y ahí realmente entendí que no es sólo transcribir de una lengua a la otra sino que se trata prácticamente de reinterpretar un idioma en otro idioma, una cultura en otra cultura. Ella fue prácticamente una actriz y viví y sentí con esa fuerza su performance, su intervención gestual y corporal, que fue mucho más allá del movimiento de sus brazos. La obra se sintetizaba y condensaba en todo su cuerpo".

La iniciativa estuvo a cargo del área educativa del Macro, el área de Gestión de Públicos del Teatro Cervantes y la Dirección de Discapacidad de la Municipalidad de Rosario. 

«Gioconda: viaje al interior de una mirada» es una muestra y obra de teatro coproducida por el Museo de arte contemporáneo de Rosario y el Teatro Nacional Argentino - Teatro Cervantes (TNA - TC), con la autorización del Museo del Louvre (París, Francia). En sus 60 funciones para público en general y escuelas realizadas en el Macro la disfrutaron más de 2.300 personas.

"Que la gente se acercara y agotara las funciones un día de semana a la tarde fue realmente revolucionario para nosotras y nosotros como equipo y para el museo. Fue una gran sorpresa. Rebasó las expectativas. No es fácil que a las 17:30 se acerquen 50, 60 adultos, un martes a la tarde", comentó Villar Rojas al destacar la convocatoria de la propuesta. 

"Creo que la gente vino a buscar una suerte de experiencia ritual, guiada por una sacerdotisa laica como lo es Rocío Muñoz Vergara. La obra se instaló en un plano simbólico muy fuerte. Una buena cantidad de gente salió muy emocionada e impresionada", concluyó.

Un museo inclusivo

En el marco de la muestra Dos museos y un río, el Macro cuenta además econ obras accesibles para personas sordas a partir de códigos QR ubicados en cada una de las salas, que posibilitan a las personas con esta discapacidad ver los videos en lengua de señas en simultáneo frente a la obra a través de sus celulares. Para aquellos que no cuentan con teléfono pueden acceder a una tablet que se solicita en el ingreso al museo para realizar el recorrido. Allí encontrarán videos con interpretación de lengua de señas sobre el contenido de las obras que van a ver en cada sala.