22 de abril

Juventud

Historias de vida
Capacitación

"Nunca me imaginé que algún día iba a poder trabajar en una empresa"

La frase pertenece a Alan, joven de barrio Ludueña que, tras capacitarse en un oficio, consiguió un empleo estable. El muchacho relató cómo cambió su vida gracias a contar con un trabajo formal.

El programa Nueva Oportunidad, desarrollado en conjunto por la Municipalidad de Rosario, el gobierno de Santa Fe y numerosas instituciones y organizaciones capacitadoras, alcanzó con sus cursos de capacitación en oficios a unos mil jóvenes durante el año 2014. En lo que va de 2015, son alrededor de 1.300 los que se encuentran en instancias de cursado para recibir su diploma posteriormente, tal como lo hizo Alan, un joven de barrio Ludueña que, tras haber concluido su participación en el plan de formación laboral, consiguió un empleo estable. 

El joven, que concurre frecuentemente al Centro de Convivencia Barrial Ludueña Norte (Bielsa 6001), cuenta orgulloso, mates de por medio, su presente alentador y esperanzador. “Antes no veía un futuro para mi vida, hoy quiero formar una familia y, con esfuerzo sé que lo voy a lograr”, expresa Alan al narrar que, hace dos meses, inició su primer empleo formal.

Según relató, la propuesta de capacitación cerca del lugar donde vive significó, desde el principio, la esperanza de un futuro mejor, tanto para él como para sus amigos del barrio: “Siempre que nos reuníamos acá (CCB Ludueña Norte) charlábamos de cómo nos gustaría que el barrio cambie, y para mí teníamos que buscar algo para hacer. Por eso cuando me enteré de todos estos cursos, me puse recontento y alenté a los demás chicos para que tengan ganas de ir”. 

Tal como lo indican los equipos técnicos del municipio a cargo del programa destinado a jóvenes de entre 16 y 30 años, el empleo resulta el deseo de muchos cuando se reflexiona sobre la posibilidad de buscar alternativas para sus vidas.

La idea de que con un trabajo la realidad es diferente está fuertemente arraigada en los jóvenes y sus familiares en los barrios de mayor vulnerabilidad social. Un deseo alcanzado por Alan que, al poco tiempo de finalizar el curso de soldadura en la Cooperativa de Trabajo Herramientas Unión (Vélez Sarsfield 7058), fue contratado para trabajar en una empresa rosarina de instalación y mantenimiento de ascensores.

Recordando su pasado no muy lejano, valora su nuevo empleo como una posibilidad que le cambió su perspectiva de futuro: “Yo siempre hacía changas que no me gustaban y me daban ganas de tirar todo a la basura. Nunca me imaginé que algún día iba a poder trabajar en una empresa, como me está pasando ahora”, relata emocionado.

También para su entorno la oportunidad de un empleo formal es, muchas veces, un sueño difícil de alcanzar, por lo cual su experiencia genera curiosidad entre familiares y amigos del barrio: “Todos me preguntan cómo hice para empezar a trabajar y yo les digo que me ayudó la gente de la muni" (sic). 

En concordancia con los objetivos del Nueva Oportunidad, el curso de soldadura no sólo le enseñó a Alan un oficio que le permitió encontrar un trabajo, sino que también fue un espacio en el que pudo aprender a relacionarse con los demás de una forma diferente. “Primero aprendí a compartir cosas con mis compañeros, cosa que antes no hacía, era yo solo. Aprendí a charlar, porque yo hablaba de una manera muy fea, y ahora puedo tener un vocabulario mucho mejor. Eso lo aprendí estando acá. Eran muchas horas en la semana en las que estábamos juntos con otros chicos y, al principio, no era fácil, porque todos queríamos ser primeros, pero con el tiempo hubo que aprender a convivir”, remarcó.

Las propuestas de capacitación se estructuran a partir de la presencia de los jóvenes en las instituciones capacitadoras dos veces a la semana, acompañados por el equipo territorial, y un tercer día de trabajo sobre distintas temáticas que surgen en los espacios de la semana.

El relato de Alan también hace referencia a la importancia de ese tercer encuentro semanal destinado al diálogo con los jóvenes. “Acá siempre hablábamos de las cosas que nos gustaría cambiar en el barrio y también personalmente. Y yo siempre decía que quería cambiar mi carácter. No te digo que lo cambié mucho, pero hablando y hablando, algo cambié, porque algo te queda. Eso me ayudó mucho”, resaltó.

Actualmente, acompañado por los equipos del municipio, transita el proceso de aprendizaje y adaptación a su primera experiencia de trabajo. Mientras tanto, en el joven de barrio Ludueña germinan nuevos sueños que trascienden su progreso personal. “Yo quiero ser un ejemplo para los chicos de mi barrio, que ellos vean lo que logré acá así se animan a venir acá y a aprender a hacer algo”, dice.

Las palabras de Alan demuestran que en Ludueña, como en tantos otros barrios de Rosario, hay una nueva oportunidad para los jóvenes; para aprender oficios y progresar a partir de un empleo, pero también de construir un proyecto de vida anclado en el compromiso de ayudar a los demás.

Las organizaciones barriales: testigos y compañeras de los cambios

Historias como las de Alan son bien conocidas por los vecinos en cada uno de los barrios, donde también referentes de organizaciones sociales observan cambios positivos en los jóvenes que transitan por el proyecto.

Es el caso de Silvia Withe, del Centro Comunitario El Señor de Los Milagros (Rouillón 352), al que asisten diariamente jóvenes de barrio Ludueña, muchos de los cuales participan del Nueva Oportunidad. “Para los jóvenes del barrio esto significa una contención que es indispensable, tanto porque hace que estén menos horas en la calle, como porque les enseña que es posible un progreso por el camino de la educación y del trabajo”, sostiene la mujer.

Al mismo tiempo, la referente barrial destacó la incidencia de esta propuesta en la autovaloración de los jóvenes como en la mirada que de ellos tienen los vecinos: “Siempre escuchamos las cosas malas que hacen los jóvenes. Este proyecto hace que empecemos a escuchar las cosas buenas, que quizá son pequeñas por ahora, pero que las pueden hacer, y que permiten que los chicos se den cuenta de que son valiosos, porque son el futuro”, reflexionó Withe.

Múltiples formas de seguir avanzando

En su tercer año de funcionamiento, el programa Nueva Oportunidad ha generado un amplio abanico de posibilidades para sus participantes. Mientras algunos, al igual que Alan, pudieron insertarse de manera individual a un empleo formal, otros, más interesados en el oficio, optaron por avanzar en cursos más específicos. A otros tantos la experiencia les ha despertado un nuevo deseo por retomar la escuela, abandonada en otro tiempo por diversas circunstancias, y en algunos casos, los jóvenes tomaron confianza para ingresar a estudios terciaros.

El año pasado, en el Centro de Producción municipal ubicado en Blas Parera 1328 se conformaron dos grupos de capacitación, uno con jóvenes de Polledo y otro de barrio Santa Lucía. Hoy, con el asesoramiento técnico del área de Economía Solidaria están conformando un proyecto de economía social con el que podrán generar ingresos a partir de su producción colectiva.

El mismo fenómeno ocurrió con chicos de Puente Negro y de Empalme, dos grupos que se unieron para construir un proyecto de comercialización de verduras que producen juntos en el Parque Huerta de Sorrento.

La Nueva Oportunidad de los Jóvenes

Nueva Oportunidad es un proyecto coordinado por el gobierno de Santa Fe y el municipio de Rosario, que brinda herramientas de inserción social y laboral a jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad social. A través de un abordaje interdisciplinario, se centra en la construcción de redes de contención vinculadas al aprendizaje y la generación de trabajo para jóvenes de 16 a 30 años de diferentes barrios de Rosario. 

La metodología de trabajo busca abordar de manera integral las dimensiones subjetivas, relacionales, sociales y culturales que hacen a la vida cotidiana de los jóvenes, a fin de dejar marcas que aporten a la construcción de un nuevo proyecto de vida. De este modo, las capacitaciones están diseñadas como estrategias para el acompañamiento, no sólo en la formación laboral del joven, sino en la construcción de un equipo de trabajo que genere intercambios, reflexión, deseo por el oficio y otros que le permitirán habitar el mundo de un modo diferente.

Los cursos son de lo más diversos, pasando de las tradiciones familiares, como ayudante panadero, herrería, reciclaje de materiales, mecánica de motos, hasta innovadoras propuestas como periodismo digital, iluminación y sonido para la realización de shows musicales o arbitraje de fútbol. Todos se desarrollan en instituciones especializadas en cursos de oficios y servicios inscriptas en el Registro de Instituciones Capacitadoras (RIC), a través de la Dirección General de Empleo. Entre estas se encuentran la Cámara Náutica, Atrar, Amap, Cobai, Programa Andrés, La Trinchera, Cooperadora José Pedroni, Uocra, Cedif y Camino a la Libertad.

En diciembre pasado, unos mil jóvenes de 24 barrios de la ciudad finalizaron las diferentes capacitaciones, que fueron en 58 a lo largo del añoEn 2015, se está trabajando en un nuevo lineamiento además de los ya propuestos, implementando una segunda instancia de capacitaciones y otras nuevas.

Actualmente están funcionando cursos de panificación en barrio Polledo; carpintería en barrio Toba; huerta en los barrios Toba, Empalme y Las Flores; soldador en Ludueña Norte y Emaús; jardinería y cocina en Villa Banana; panificación, mantenimiento urbano y animación de eventos en barrio Santa Lucía; letrista, talabartería, herrería, panificación, radio y video en Tablada; peluquería, video y fotografía en Villa Moreno y Las Flores Sur; peluquería en Flammarión; reciclaje en Godoy; fotografía en Villa Nueva; arbitraje de fútbol en 7 de Septiembre y Emaús; Talabartería en Ludueña Sur; costura, cocina y panadería en La Cerámica; albañilería en Cristalería, Las Flores Sur y Las Flores Este; peluquería en Itatí; encuadernación para jóvenes de diferentes barrios en la biblioteca Juan Álvarez; tatuajes en Asoc. Programa Andrés (Santa Fe y Moreno); serigrafía, herrería, electricidad y carpintería en IRAR, y panificación en República de la Sexta.

Centro de Convivencia Barrial "Ludueña Norte"

BIELSA RAFAEL 6001

Tel. 4804934

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