19 de julio

Historias de vida

Economía social

El biotecnólogo que encontró una nueva oportunidad en las ferias de economía social

Caio sufrió un grave accidente que truncó su carrera en la docencia universitaria. A través de su emprendimiento y acompañado por el municipio, logró rehacer su vida y hoy, asegura, es feliz.

Ezequiel "Caio" Acosta es uno de los 600 emprendedores que exhiben para la venta sus productos en las ferias de la economía social en la ciudad de Rosario. Su emprendimiento, Artesanía Gauchesca, se especializa en la producción de mates hechos en calabaza, cuero, plata y alpaca, cincelados con precisión de orfebre y ornamentados con piedras semipreciosas. Tampoco faltan las bombillas diseñadas en diversos materiales y se suman también hebillas para cintos repujadas en plata y alpaca. Es un emprendimiento que preserva parte de los elementos propios de la cultura gauchesca.

Pero la historia de Caio y su vínculo con su emprendimiento es muy especial. “No siempre viví de esto”, contó, mate de por medio, el hoy artesano, y amplió: “Soy biotecnológo. Limpié baños en la facultad para  ayudarme a pagar los estudios y al mismo tiempo hacía artesanías que vendía como podía”.

"Pronto sumé, a la limpieza de baños (en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR), un cargo como ayudante de trabajos prácticos en la cátedra de química orgánica de esa facultad”, agregó el hoy artesano y mencionó que “los demás estudiantes no entendían mucho, ya que por las mañanas me veían en la cátedra de química orgánica  y por las tardes me encontraban limpiando los baños” .

En aquel entonces, con apenas 17 años, Caio ya convivía con quien describe como “su amor”, Analía, y su primer hijo, Jonás. Terminaba sus tareas en la casa de altos estudios de Agrarias y "volaba hasta la facultad (de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas) para, de noche, estudiar biotecnología”, contó. Muchas de sus clases las tomó con su hijo en brazos, para poder compartir también un poco de tiempo con él.

Con mucho esfuerzo y dedicación, logró recibirse de biotecnólogo y su vida apuntaba a consolidarse con una carrera como docente universitario. Sin embargo, sus sueños en la docencia se truncaron una tarde de fines de enero de 2006. Mientras realizaba trabajos de remodelación de su casa (había que ampliar la vivienda por la llegada de Nahiara, su otra hija) sufrió una caída desde el techo de su casa, que cambió su vida por completo.

El accidente le provocó pérdida de la memoria emotiva y durante tres años y medio su pasado se volvió una nebulosa desde la que escapaban sólo fórmulas químicas. Pasó años sentado en una silla de ruedas. “Te jubilamos”, le informaron tras tres años de licencia médica en la facultad donde daba clases. “Sentí como si me hubieran partido al medio”, recordó Caio con la vista fija en el horizonte, como reviviendo ese dolor.

Volver a empezar

Cada mañana su esposa partía a trabajar como empleada doméstica para sacar adelante la familia, la jubilación forzada no alcanzaba para el sustento del hogar. Una de esas mañanas, Caio descubrió su vieja mochila con mates y bombillas, hechos para bancar sus estudios de biotecnología. Sintió una fuerza especial que lo impulsó a salir a la calle a venderlos. Regresó ese día a su hogar con dinero y, fundamentalmente, con fuerzas para seguir adelante. Ya no usaba su silla de ruedas, aunque en su cuerpo quedaban secuelas de aquel accidente que llevará para siempre. 

“El producto gustaba mucho por lo que busqué una feria y así llegué a la Feria de las Cuatro Plazas. Ahí me indicaron dirigirme al centro municipal de Distrito (CMD) de mi barrio, donde me aseguraron que me ayudarían “, relató feliz este biotecnólogo devenido en emprendedor de la economía social.

Su producto fue fiscalizado, hizo el paso a paso para poder ganarse un lugar en las Ferias de la economía social. “Me dieron cursos de costos, registraron mi emprendimiento y la vida comenzó a cambiar”, dijo, y añadió: "Siempre me digo que si se quiere se puede, no hay límites para llegar. La Municipalidad me dio las herramientas, yo tuve las ganas de salir adelante con convicción y una enorme Fe que me impulsa”, destacó Caio.

Hoy, Caio es feliz y quiere ser feliz. Dice que en la secretaría de Economía Social no sólo pusieron a su alcance los medios para salir adelante sino que encontró personas que "humanamente lo acompañaron, y acompañan en este nuevo camino. Me apoyan, valoraron mis productos y no vieron en la epilepsia que me quedó de secuela del accidente un impedimento para permitirme trabajar con dignidad”.

“Ahora acabo de finalizar una capacitación en Plan de Negocios que me permite organizar y optimizar el trabajo de mi emprendimiento”, sostuvo entusiasmado. Este plan es una instancia de capacitación comprendida en otro programa mayor llamado Rosario Emprende y su Escuela de Emprendedores, que la municipalidad de Rosario desarrolla desde la secretaría de Economia Social.

"¿Para qué me sirvió esta nueva capacitación?", se preguntó en voz alta Caio, para enseguida responder: “Tengo una muy buena producción, vendo a negocios en Rosario y otras localidades de la provincia; también estoy en las ferias de plaza San Martín, Plaza López y en las ediciones del Biomercado. Además muchos de mis mates ya están en otros países (Colombia, México, Alemania ) porque los turistas que llegan a Rosario visitan las ferias de la ciudad. Incluso hay uno que me pide mis productos desde Alemania y sé que algunos de ellos están en un museo alemán”. Todo a través de su emprendimiento Artesanía Gauchesca

Caio afirmó además que "el Plan de Negocios es una herramienta con la que  aprendí a ver mi producto, poder comercializarlo más allá de las ferias; profundicé sobre márgenes de costos, oferta y demanda”, y remarcó con énfasis: “Esta nueva capacitación me va a permitir desarrollar la venta online, una nueva herramienta para ampliar mis canales de venta. El Plan de Negocios fue una experiencia excelente. Indudablemnte no hay límites cuando se quiere y alguien te acompaña". 

Tiene la convicción de que “es necesario devolver lo que se recibe”, y lo pone en práctica. Por eso ayuda a la formación de otros compañeros feriantes y participa de un grupo que realiza en las ferias de la economía social ventas bajo la modalidad asociativa.

Caio junto a un grupo de emprendedores rosarinos que viajó recientemente a una feria en Brasil