Medio ambiente

19/05/2017

Los recicladores de residuos electrónicos de Molino Blanco, cada vez más cerca del sueño de la empresa social

Los emprendedores que trabajan en el Centro de Convivencia Barrial del barrio ubicado en el distrito sur, celebran la firma del convenio que les permitirá crecer y consolidarse en su actividad.

La dirección es Boquerón 639, del barrio Molino Blanco que se desanda en diagonales que llevan a la avenida Circunvalación o al Arroyo Saladillo, referencias obligatorias de ese extremo sur de la ciudad. En el Centro de Convivencia Barrial, Horacio y Antonio abren las puertas y hacen las veces de guía. Allí funciona desde 2014 el programa de reciclado de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), que a partir de la reciente firma de un convenio entre la Municipalidad y Njambre, está cerca del sueño de convertirse en una empresa social.

El espacio de los recicladores se divide en sucesivas habitaciones y un amplio galpón. Por todos lados hay partes de computadoras desarmadas. Es que allí se reciben los residuos electrónicos e informáticos domiciliarios que la Municipalidad recolecta de forma gratuita los últimos viernes y sábado de cada mes. “Se recibe el material, se clasifica y se selecciona lo que pueda servir”, explica Antonio Lugo, coordinador del programa. Una porción se utiliza para armar nuevos equipos y el resto “se limpia, se manda a moler y con ese producto molido se desarrolla un material reciclado que se vende y genera ingresos”.

Ángel tiene 26 años y es uno de los cuatro chicos que hoy trabajan en el programa. “Es técnico en Informática y es el que más sabe de computación”, asegura Lugo. Pero al igual que sus compañeros Gabriel, Javier y Eduardo, Ángel pasó por la capacitación de Reciclado de Residuos Informáticos que se dicta en el CCB y que fundó el proceso. “Todo esto lo inició el ingeniero Eduardo Rodríguez con un curso de reparación y reciclado de PC, a partir de un convenio de la Municipalidad con el Cecla (Centro de Capacitación Laboral para Adultos)”, rememora el coordinador del programa. Rodríguez es el profe que todavía da el curso de reciclado y "un poco el padre de todos".

Hacia la empresa social 

Para el programa, la concreción del convenio con Njambre es fundamental y el principio de un sueño cumplido. Por eso, el pasado 28 de abril fue un día clave para los recicladores de Molino Blanco: la intendenta Mónica Fein y el secretario de Economía Social, Nicolás Gianelloni, firmaron el acuerdo y visitaron el CCB. El compromiso es, en el plazo de un año, convertir el espacio en una empresa social basada en el reciclado de residuos informáticos y electrónicos, generando un modelo de negocio sustentable que cuide el medio ambiente y cree condiciones de trabajo dignas.

Esto significaría la posibilidad de ampliar el espacio físico pero sobre todo de emplear más jóvenes de manera continua. “Eso es el objetivo de la institución. Para nosotros es una apuesta muy fuerte porque queremos que los chicos salgan del curso y puedan formar parte de una empresa social, darles una permanencia y estabilidad. Queremos llegar a tener al menos diez pibes laburando”, asegura Horacio Garbulla, coordinador general del CCB.

La gente de Molino Blanco no escatima a la hora de proyectar. “La idea es acaparar todo el reciclado de residuos informáticos domiciliarios que recolecta la Municipalidad y que todos esos beneficios queden acá”, dice Antonio Lugo, aclarando que hoy sólo pueden procesar una porción. Además, planean ofrecer el mismo servicio a gran escala, para empresas y comercios, y contar con una molienda propia que les permita no tener que terciarizar esa parte del proceso de reciclado.

“Los chicos han descubierto capacidades y virtudes que no pueden quedar sin explotar. Desde acá hacemos todo para que no se alejen. Por eso, en el mientras tanto, buscamos llevar la mayor cantidad de potenciales emprendedores al programa Rosario Emprende y acompañarlos en ese proceso”, cuenta Garbulla. Por su parte, Ángel explica que están ofreciendo también el servicio de reparación de PC para la gente del barrio, y que necesitan difusión para que más vecinos los elijan a la hora de arreglar sus computadoras.

“Vamos por más”

El desarrollo del programa de reciclaje de RAEE es sólo una de las aristas en las que se trabaja en el CCB de Molino Blanco desde 2014. Allí también se dictan capacitaciones en Panadería y Panificación, Carpintería, Electricidad Domiciliaria, además de las de Reciclaje y Operador de PC. “Además, hay talleres de graffiti y pintura, ajedrez, artes urbanas (circo) y clases de gimnasia”, enumera Garbulla con orgullo.

“Estamos muy bien y tanto los talleres como las capacitaciones están al 100%. Cada capacitación tiene alrededor de 15, 16 personas”, explica el coordinador. “Todos funcionan en el marco del programa provincial Nueva Oportunidad para que los chicos reciban una beca y trabajamos con la Secretaría de Economía Social para lograr la inserción laboral después de la formación”, continúa. Los cursos relacionados a la informática son los que más marcan la identidad del espacio. “Ahí los chicos tienen el incentivo de que durante el taller se arman su propia computadora”, detalla el coordinador y concluye: “El desafío es importante, nosotros queremos que crezca. Que este sea para el barrio el lugar donde estén los pibes. Siempre vamos por más”.

 

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Lugar

Centro de Convivencia Barrial "Molino Blanco" | BOQUERON 639 | Ver en el mapa