17 de noviembre

Desarrollo social

Adultos mayores

Los adultos mayores cuentan con espacios de socialización y participación en todos los barrios

En el Prado Asturiano funciona uno de los más de 30 Centro de Actividades Integrales para Adultos Mayores que hay en la ciudad. Sus participantes cuentan sus experiencias y valoraciones.

Todos los martes y jueves por la mañana, un nutrido grupo de adultas y adultos mayores se reúne en el Prado Asturiano (Wilde 550) para realizar actividades físicas y participar de un taller literario, pero fundamentalmente con el objetivo de compartir un espacio de recreación y de convivencia entre pares.

Dentro del marco de las acciones tendientes a visibilizar los derechos de los adultos y adultas mayores y sensibilizar a la población respecto al trato digno a este grupo etario, las y los participantes del Centro de Actividades Integrales para Adultos Mayores (Caiam) que tiene lugar en este predio del Distrito Noroeste ocuparon sus horas de encuentro durante una semana para producir afiches sobre esta temática, con el fin de distribuirlos en escuelas primarias de la zona.

En ese contexto, algunas de las integrantes aprovecharon la oportunidad para relatar sus experiencias en el Caiam del Prado Asturiano, y alguna que otra anécdota, como es el caso de Emilia, que con noventa años es la más grande del grupo. “Ahora lo que más hago es caminar, porque ya la voz tanto no me da, aunque siempre canté y recité entre mis amigos y mi familia canciones gitanas andaluzas”, contó sonriente. 

“Tuve un ACV, estuve internada para cuando cumplí noventa años, justo que llegaban mis nietos de España”, recordó antes de enumerar las actividades de las que participa: “Acá hago gimnasia, todas las actividades. Nosotros venimos martes y jueves, tenemos el taller de literatura y gimnasia, pero sólo dos veces por semana me resulta poco”, comentó, y agregó: "Yo salgo mucho a caminar, camino media hora todas las mañanas”. 

En cuanto a la campaña de sensibilización contra el abuso y el maltrato a los adultos y adultas mayores, Emilia resaltó que se trata de un tema sobre el que ella ha profundizado: “Yo he escrito mucho sobre nuestros derechos. He escrito mucho sobre los derechos... ¡y sobre los izquierdos!”, dijo entre risas. En el Centro de Día, la mujer la pasa muy bien “porque te tratan con un cariño, una igualdad; hay un grupo maravilloso, las compañeras son gente muy buena”.

“Yo tuve un idilio en el Prado Asturiano”, contó además al recordar las famosas fabadas (plato tradicional de la cocina asturiana) que se hacían en ese lugar en la década del '40. “Les gustaban a mis padres, pero para mí las fabadas eran unas pavadas, y yo aprovechaba para bailar con los gaiteros, y ahí conocí al hombre con quien estuvimos casados cincuenta años. Y hace cuatro años que volví a participar de las actividades en este lugar”.

Por su parte, Delia rescató el valor pedagógico de la actividad a la que están abocadas. “Ahora estamos trabajando en una campaña para distribuir unos afiches en las escuelas para que los niños respeten al adulto mayor, para educar a los chicos en ese sentido”, señaló, el tiempo que valoró positivamente la propuesta del Caiam. “Para nosotros es una manera de estar entre los que somos grandes. Hacemos proyectos, salimos, los profesores son macanudísimos”, resumió.

Si bien los grupos son mixtos, están compuestos mayoritariamente por mujeres. “Tenemos pocos hombres ¿Por qué los hombres le escapan a esto?”, se preguntaron al unísono las señoras. “Yo convivo con mi hija, pero también uno tiene necesidad de estar entre pares”, continuó Delia, y añadió: “Somos mayores, y tenemos los mismos deseos que cualquier otra persona, de salir, de estar contentos, de divertirnos, y lo hacemos”.

En tanto, María Ángela propone editar una revista con las producciones del taller literario para “distribuir entre las personas internadas en los hospitales, en las escuelas, para que los chicos vean que sus abuelos también son chicos pero con más edad”.

“Participar en estos talleres a mí me cambió la vida. Yo nunca tuve una relación así, de mucha amistad, de grupo, como tengo aquí ahora. Yo empecé este año y estoy muy contenta. La experiencia de haber ido al cine para adultos mayores, cómo nos trataron, cómo nos recibieron, para mí fue salir de un cascarón”, expresó.

Mónica es una docente recientemente jubilada, y en su primer año como asistente al Caiam se siente “muy a gusto, es un ambiente distendido, de camaradería, de mucho compañerismo, lo que ya de por sí genera bienestar”.

"El taller literario nos permite acceder a distintos relatos y entusiasmarnos con la idea de escribir. Y muchas personas de aquí escriben muy bien”, relató muy complacida, en tanto destacó también la importancia de las actividades físicas: “El profesor nos hace bailar, nos propone coreografías que podemos seguir, y la actividad física nos permite que el cuerpo no pierda la movilidad, que podamos ejercitarnos, y eso es provechoso porque no sólo mejora la salud física, sino el estado de ánimo”.

Respecto a la modalidad de trabajo en el Caiam, Mónica sostuvo que “valoro enormemente el trabajo en equipo, que se ha ido perdiendo porque nuestra sociedad tiende bastante al individualismo. Entonces esto de que cada una aporte algo a la tarea nos ayuda a interactuar, a sentir que podemos compartir, y eso es mucho más que rescatable”.

Los Caiam promueven el envejecimiento activo, la educación permanente y colaborar en la construcción de lugares de socialización y participación que posibiliten el desarrollo de vínculos sociales a través de: 

  • Actividad física: clases de gimnasia, yoga, etc.
  • Actividades culturales y educativas: taller de la memoria, taller de las palabras, danzas, juegos teatrales e iniciación al canto coral.
  • Actividades recreativas: mateadas, caminatas, paseos, actividades lúdicas.

Los interesados en sumarse pueden integrarse a las propuestas durante todo el año.