27 de septiembre

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Plazas de Bolsillo: el Municipio transforma terrenos abandonados en nuevos espacios públicos

A través de cesiones voluntarias y temporales y la activa participación de vecinas y vecinos, la iniciativa propone convertir baldíos en desuso en pequeños parques de múltiples usos.

Rosario cuenta desde hace algunos meses con el Programa de uso social de baldíos «Plazas de Bolsillo», una iniciativa aprobada por el Concejo Municipal en diciembre del año pasado que tiene como objetivo la transformación de terrenos abandonados o en desuso –ya sean estatales o privados– en nuevos espacios públicos, generados a partir de su cesión temporal y voluntaria para instalar dispositivos lúdicos o pequeñas plazas. 

El intendente Pablo Javkin decidió implementar rápidamente el programa y al poco tiempo de aprobado el proyecto se pusieron en marcha las intervenciones en los primeros espacios, sobre un total de 20 terrenos que está previsto intervenir en los distintos distritos de la ciudad. En sintonía con la inauguración de la primera Plaza de Bolsillo de la ciudad, ubicada en Rui Barbosa y Bermúdez (distrito Sur), ya se encuentran concluidos los trabajos en el espacio ubicado en Boedo y Baigorria (distrito Norte), en tanto en el terreno de Beruti y Riobamba (distrito Centro) sólo resta la concreción del mural.

La iniciativa busca la transformación temporal de estos lugares en espacios de uso público/comunitario que promuevan la accesibilidad, el encuentro, el esparcimiento o recreación; que fomenten la interacción social, y que mejoren el paisaje urbano y las condiciones de seguridad del barrio.

Las Plazas de Bolsillo tendrán diferentes funcionalidades de acuerdo al lugar donde se encuentren emplazadas. Así, se podrán encontrar espacios verdes o de paseos, para el desarrollo de huertas comunitarias, playones de actividades deportivas, canchas de fútbol, vóley, básquet y otros deportes; en tanto habrá otros de uso comunitario como lo son ferias, muestras, reuniones y expresiones culturales.

Las instalaciones que se realicen en cada uno de estos terrenos serán temporarias y podrán ser retiradas una vez finalizado el contrato de comodato. De esta manera, pueden incorporarse zonas de juego, vegetación, mobiliario urbano removibles (bancos, mesas, sillas, cestos de basura, bicicleteros).

La participación de vecinas y vecinos es fundamental en la conformación de estos nuevos espacios ya que son quienes, a través de las instituciones barriales, deciden junto al Estado local cuál es la mejor manera de reconvertir esos espacios en desuso. Además, se designa en el propio barrio responsables del cuidado para su conservación y vigilancia, pudiendo ser instituciones públicas, vecinales u otras los llamados «socios activadores», que también son los encargados de dotar de sentido al espacio.

Así, las y los «socios activadores» informarán a las autoridades municipales en caso de actos de deterioro o vandalismo del lugar, y podrán proponer y desarrollar acciones y actividades concretas de índole cultural, recreativo, artístico, junto a las vecinas y los vecinos de la Plaza de Bolsillo, fomentando el uso responsable del espacio en beneficio de la propia comunidad.

Para su implementación el programa requiere de la intervención transversal y el trabajo conjunto de las secretarías de Obras Públicas, Planeamiento, Ambiente y Espacio Público, Cultura y Educación, y Modernización y Cercanía.

Convenio de cesión de los espacios

Consiste en un acuerdo por parte de los propietarios con el Estado local sobre la concesión temporal y gratuita de la tenencia y posesión de parcelas urbanas desocupadas y libres de toda construcción, para uso y/o disfrute u reconversión en Plazas de Bolsillo. Los terrenos pueden ser de propiedad privada, del dominio privado del Estado o de entidades autárquicas, y/o entes descentralizados. 

Todas las mejoras introducidas en el predio serán realizadas en el entendimiento de que a la finalización del contrato serán retiradas todas las que sean pasibles de ser removidas, quedando el resto en beneficio de la propiedad sin lugar a reembolso alguno. 

De acuerdo a la normativa, los inmuebles que sean incorporados al programa gozarán de algunos beneficios como exención en el pago de la Tasa General de Inmuebles y de la sobretasa a terrenos baldíos mientras dure la afectación del inmueble al Programa mediante la vigencia del contrato de comodato; otorgamiento de planes especiales de pago de la Tasa General de Inmuebles para inmuebles que sean cedidos en comodato por un plazo mayor o igual a tres años; y condonación de multas y sanciones que pesan sobre el inmueble por incumplimiento de las disposiciones sobre mantenimiento y/o limpieza de baldíos, tapiales y veredas que hayan sido aplicadas por la Municipalidad durante los tres años previos a la firma del contrato de comodato, para inmuebles que sean cedidos en comodato por un plazo mayor o igual a tres años. 

Es importante destacar que los dueños de inmuebles que pretendan ingresar al presente programa podrán solicitarlo de manera espontánea mediante nota presentada por Mesa de Entradas general de la Municipalidad (ya sea en forma presencial o digital), en la cual brindará todos los datos legales y catastrales referidos al terreno de su propiedad que ofrece. Luego, la Oficina Legal y Técnica determinará si el inmueble se encuentra en condiciones legales de ser incluido en el presente programa. También pueden escribir a plazabolsillo@rosario.gov.ar

La constitución de una Plaza de Bolsillo no implica la variación del estatus legal del inmueble ni su incorporación al régimen del dominio público del Estado, y la restitución del predio se efectuará en la forma y en el término contractual previsto.

El origen de la experiencia 

El programa que incentiva la creación de Plazas de Bolsillo surge a partir de la exitosa experiencia llevada a cabo en varias ciudades del mundo a través de la recuperación del espacio abandonado o en desuso, por medio de la reconversión de su uso en beneficio de toda la comunidad. 

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que apoyó la difusión de este tipo de iniciativas en distintos países de Latinoamérica, las plazas de bolsillo toman parte de la experiencia de recuperación de terrenos baldíos en el mundo de proyectos como Playground (Ámsterdam), NYC plazas (Nueva York), Esto no es un solar (Zaragoza), Parques de bolsillo (Ciudad de México) y Pocket Parks (Londres).

En el caso de Ámsterdam, fue el arquitecto Aldo Van Eyck quien inventó, en la década de los ’40, los denominados playground, estrategia utilizada para ocupar zonas deterioradas por la II Guerra Mundial como microespacios de juego. Entre 1947 y 1978 se implementaron más de 700 mini parques de juego en la ciudad holandesa, que impactaron la vida pública urbana a un costo muy bajo. El sistema continúa vigente y en la actualidad esa localidad cuenta con más de 100 parques temporales para niñas y niños.

Ahora Rosario se transforma en una de las primeras localidades en el país en la implementación de este concepto en espacios públicos, una iniciativa coherente además en relación al histórico objetivo local del cuidado del medio ambiente. Rosario cuenta en la actualidad con 12m2 de espacio verde por habitante, cumpliendo exitosamente con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece como óptima una superficie de entre 10 y 15 m2.

Por otra parte, según los últimos datos recogidos, el 20% del suelo urbanizado de la ciudad se encuentra vacante, es decir sin mejoras declaradas. Las Plazas de Bolsillo permiten generar mejoras en esos espacios y se transforman en nuevos pulmones verdes en medio de la ciudad.

Estos espacios implican un impacto positivo en múltiples aspectos, entre ellos en la movilidad, ya que promueven la peatonalización de los espacios y la accesibilidad; contribuyen a mejorar la imagen urbana así como la seguridad, mediante la recuperación de espacios deteriorados con una mayor presencia de vecinos, a la par que posibilita la proyección de usos productivos de aprovechamiento comunitario como huertas urbanas, entre otros.