3 de diciembre

Salud

Agricultura Urbana
Sustentabilidad

7 de abril: La Municipalidad adhiere al Día Mundial de la Salud

El lema de este año es «Nuestro planeta, nuestra salud» y busca poner en valor la relación entre el ecosistema y nuestras prácticas de cuidado de la salud individual y colectiva.

Cada año, el 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud. En esta fecha, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insta a priorizar políticas alimentarias para fortalecer el bienestar humano a largo plazo y la estabilidad ecológica. En este sentido, recomienda a los gobiernos, trabajadores, trabajadoras y equipos de salud promover el consumo de alimentos de producción local y cultivados de forma agroecológica y sostenible, para garantizar opciones saludables, reduciendo los alimentos altamente procesados y envasados.

Desde la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario se asume la salud como un derecho humano, como un bien social y una construcción colectiva, histórica, política y cultural. Considerando esto, existen diversas experiencias tendientes a incentivar a la ciudadanía a consumir alimentos de una manera más informada y crítica.

Este paradigma prioriza la garantía por el derecho universal a la alimentación, otorgándole centralidad a los sistemas alimentarios integrales y a la agroecología local sustentable, desplazando el régimen alimentario corporativo. En Rosario, un ejemplo de ello es el fortalecimiento de la producción agroecológica urbana de alimentos que desde los años 90´ se viene desarrollando a partir de distintos esquemas de intervención territorial que se concretan en la creación del Programa de Agricultura Urbana.

Posteriormente, en el año 2008 se crea el Programa de Medicinas Tradicionales y Naturales a partir de la puesta en vigencia de la Ordenanza Municipal Nº 8155. El programa tiene como objetivo la reflexión, el debate, estudio e implementación de las medicinas tradicionales y naturales en el ámbito de la salud pública municipal, especialmente en los centros de salud de la red de atención primaria y en la comunidad, de acuerdo con las recomendaciones de la OMS de la cual Argentina es estado miembro.

El Programa de Medicinas Tradicionales y Naturales articula sus acciones con el Programa de Agricultura Urbana y desarrolla huertas ubicadas en los centros de salud o en lugares cercanos. Estos espacios son sostenidos por los equipos y la comunidad, fortaleciendo la estrategia junto a otras prácticas saludables tales como masajes, talleres de alimentación saludable, ejercicios terapéuticos, digitopuntura, entre otros.

Por otra parte, en el año 2016, desde el municipio se formalizó el trabajo con productores hortícolas del periurbano local, generando el actual programa Cinturón Verde. Este proyecto contempla el apoyo a productores mediante capacitaciones, incentivos para procesos de reconversión productiva agroecológica y provisión de infraestructura y equipamiento, así como el fortalecimiento comercial que incluye la puesta en marcha de un sello de calidad de los alimentos. 

Teniendo en cuenta todo esto, en el año 2019 Rosario fue acreditada por organismos nacionales como Municipio Saludable, por su compromiso con el cuidado de la salud individual y colectiva de sus habitantes. En este marco, este año participa de dos líneas de acción propuestas por los organismos nacionales y provinciales: Gestión de Servicios de Salud- Diabetes; y Seguridad Alimentaria. Se elabora entonces una estrategia de acción y se recibe, en función de la acreditación de los requerimientos del organismo nacional, financiamiento para su desarrollo.

Los equipos de salud han ido incorporando el paradigma de la alimentación agroecológica a partir de sugerir, en distintos espacios educativos situados (talleres sobre alimentación saludable en centros de salud), el consumo de alimentos con nutrientes de calidad que promuevan un equilibrio en la salud de las personas, con todos los beneficios sociales y económicos que ello conlleva: economía circular, circuitos de cercanía, trabajo cooperativo, reducción de la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles y su consecuente mitigación del cambio climático.

Así, desde la ciudad se impulsa un desarrollo sustentable con equidad social y énfasis en lo local, anclado en el territorio a partir de necesidades y capacidades de las comunidades que lo habitan, recuperando saberes, tradiciones, hábitos, costumbres y prácticas que conllevan al cuidado de la salud.