2 de octubre

Patrimonio

Fueron inauguradas las obras de restauración de la fachada del Hospital Español

“Tenemos en toda la ciudad obras de valor patrimonial y queremos mantenerlas y ayudar a recuperarlas, porque mejoran el entorno y todo el barrio”, resaltó la intendenta Fein durante la ceremonia.

La intendenta Mónica Fein presidió en horas del mediodía del miércoles 23 de julio la habilitación formal de las obras de restauración de la fachada del Hospital Español, un edificio emblemático del Distrito Sur ubicado en Sarmiento 3150, que tiene un alto valor arquitectónico, histórico y social, además de una notable identificación con su entorno.

“Es un gusto compartir este desafío que tenemos como ciudadanos que es entender y recuperar nuestra historia”, dijo la intendenta. “Cuando hablamos de cómo se construyó la ciudad debemos pensar en aquellos inmigrantes que venían y pensaban solidariamente en cómo dar respuestas a sus propios connacionales pero también ser parte del entramado de la ciudad. Y ése es el caso del Hospital Español, ejemplo de solidaridad que hay que rescatar como modelo a seguir, ser solidarios y destinar parte de nuestros recursos a construir una sociedad más integrada”, resaltó la mandataria y apuntó que “tenemos en toda la ciudad obras de valor patrimonial y queremos mantenerlas y ayudar a recuperarlas, porque mejoran el entorno y todo el barrio”.

Fein recordó, además, que Rosario desarrolla convenios urbanísticos “que nos colocan a la vanguardia; cada obra o desarrollo inmobiliario que se realiza en la ciudad debe aportar recursos a un fondo especial que tiene como objetivo la preservación del patrimonio de edificios de gran valor que tenemos la responsabilidad de preservar”.

En el caso del Hospital Español, la restauración fue llevada a cabo por el Programa de Preservación y Rehabilitación del Patrimonio, dependiente de la Secretaría de Planeamiento, y abarcó la fachada del cuerpo patrimonial, que se extiende sobre calle Sarmiento. El objetivo de la puesta en valor fue sanear las patologías existentes interviniendo sólo en los sectores degradados para conservar la autenticidad de la obra, que se encontraba en buenas condiciones generales de conservación.

En el marco del encuentro inaugural, el doctor Gustavo Delgado, en nombre del Hospital, señaló que “estos trabajos tienen el significado de preservar la historia de esta obra de la colectividad española, de manera desinteresada y con un valor que hoy no está muy presente, como es la solidaridad que permitió llevar adelante este edificio. En su momento fue una sociedad de beneficencia para todos los españoles pero también atendió a la población de Rosario”, recordó.

De la inauguración participaron también el secretario y el subsecretario de Planeamiento, Pablo Barese y Eduardo González, respectivamente; la titular del Programa de Preservación y Rehabilitación del Patrimonio, María Laura Fernández; el director del Centro Municipal Distrito Sur, Leandro Tosto; el presidente del directorio del Hospital Español SA, Alejandro Palonsky; autoridades de Médicos Hospitalarios SA, titular del inmueble, de la Asociación Médica de Rosario y responsables del Grupo Basamento y Ledesma encargado de los trabajos.

Acción conjunta público-privada

El Programa de Preservación del Patrimonio municipal elaboró el pliego de condiciones técnicas que formó parte del convenio suscripto con la firma Médicos Hospitalarios SA, propietaria del inmueble, mientras que el aporte económico del municipio, efectivizado a través del Fondo de Preservación, ascendió a la suma de $196.853 y representó el 50% del monto total de la restauración. 

Cabe acotar que esta restauración forma parte de la puesta en valor que viene sosteniendo el municipio desde hace años con el Programa de Preservación, y en este marco se inscribieron los trabajos de remodelación que se hicieron en otros dos inmuebles de alto valor patrimonial, como la fachada sur del atrio de la Escuela San José, y la torre de la Iglesia Perpetuo Socorro, que fue inaugurada hace quince días.

En estas tres intervenciones el municipio hizo un aporte, a través del Fondo de Preservación, de algo más de un millón de pesos (1.003.400 pesos).

En el caso del Hospital Español, desde el Programa se dirigieron las obras que duraron seis meses y fueron ejecutadas por la empresa de restauración local Grupo Basamento.

Las tareas comenzaron con una cuidada limpieza que permitió devolverle al material de frente su aspecto original, libre de las manchas provocadas por décadas de contaminación ambiental. Sobre los muros limpios se realizaron luego las consolidaciones, sellados de grietas y fisuras, saneamiento de humedades en cornisa y balcón, restauración de molduras y elementos ornamentales, y rehabilitación de aberturas que permitieron recuperar la imagen exterior del edificio con todo su esplendor.

La elección de la obra

La selección del inmueble para ser restaurado en el marco de la política de preservación del municipio, que cofinancia con los propietarios las obras de puesta en valor de edificios patrimoniales, se fundamentó en dos aspectos. Por un lado, el alto valor arquitectónico, histórico y social del inmueble, que data de principios del siglo XX y desde su inauguración caracterizó este sector de la ciudad; y por otro, la identificación del hospital con su entorno, que coincide con otro eje de la actual gestión municipal: rescatar el patrimonio arquitectónico más alejado del área central, actuando sobre inmuebles de fuerte presencia en el barrio, promoviendo así la recuperación urbana del sector.

No se busca “una de 15, sino una señora mayor en buenas condiciones”

La coordinadora del Programa de Preservación y Rehabilitación del Patrimonio, Mariel Santos, junto al arquitecto Gustavo Fernetti, a cargo de la rehabilitación de la estructura, explicó los trabajos realizados sobre la fachada de la institución. Destacó la arquitecta que con el programa de esfuerzo compartido que se implementa desde el 2004 se llevan realizadas 60 obras, “y no se trata solamente de compartir el esfuerzo económico sino también aunar criterios, esfuerzos técnicos y personales”, aseveró.

“El edificio tiene un enorme valor patrimonial, pero tenía también un agregado, un plus que tenía que ver con un lineamiento que trazó la intendenta Mónica Fein cuando asumió, que era empezar a recuperar el patrimonio de los barrios, que tiene que ver con su identidad”, amplió Santos, en tanto relató que “semanas atrás se habilitaron las obras de restauración de la torre de la iglesia Perpetuo Socorro, en el barrio Arroyito, que había sido objeto de intervenciones anteriores que habían alterado su diseño original”.

Asimismo, la coordinadora detalló el trabajo que se realiza: “Nosotros definimos un proyecto de intervención que se lo damos a la institución a través de un pliego licitatorio, que ellos traducen después en presupuestos que libremente eligen”.

Sobre la mano de obra resaltó que es “altamente calificada y todas las empresas locales que trabajan en restauración se han ido consolidando y hemos aprendido cómo intervenir; trabajamos en la recuperación de artes y oficios que están perdidos y que hoy también son una oportunidad de trabajo y ello se ve reflejado en el trabajo realizado”.

A su vez, en relación a la superficie intervenida, precisó que “se realizaron hidrolavados cuidados, se hacen diagnósticos sobre los revoques y se detectan las grietas y fisuras que están apareciendo”, y agregó que “para la restauración de los revoques hay que hacer muchas muestras hasta que se llegue al color, al grano; hay que trabajar con arena que parece talco, que no es cualquier arena, tampoco con cualquier colorante, y finalmente hay que ajustar en la mano de obra cómo se pasa el fratacho, para que el revoque termine siendo lo más parecido al que teníamos”.

En este sentido, el criterio desde el Programa es sólo intervenir donde es necesario: “La idea no es hacer el edificio a nuevo, no queremos tener una chica de 15, sino una señora mayor en buenas condiciones”, graficó la profesional.

En su explicación, Santos mencionó que en “la restauración de la ornamentación, a partir de algunos originales se realizaron moldes con los cuales se construyeron réplicas que sirvieron para reemplazar a aquellos que se cayeron con el paso del tiempo”. Fundamentó que muchas de estas intervenciones “se pueden realizar por el grado de expertise que alcanza la mano de obra rosarina que permitió restaurar algunas piezas sin un molde, a mano. Porque hoy tienen nuestros obreros artesanos esa capacidad. El grupo Basamento, que trabajó acá, son todos egresados de la Escuela de Bellas Artes. En estos ocho años hemos avanzado tanto en técnica como en la mano de obra concreta”.

Una política de preservación activa y de vanguardia

Por último, marcó que Rosario tiene una política de preservación activa “no solamente desde ordenanzas que desde lo legal nos permiten preservar nuestro patrimonio, sino que además tenemos una política activa de otorgar fondos públicos en rehabilitación; sin dudas Rosario, a donde vamos, nos dicen que estamos a la vanguardia. Y esa posta también se ha ido tomando desde los propietarios, nadie duda del plusvalor que tiene un edificio patrimonial y nuestro programa trata de juntarnos público y privados para defender el pasado de la arquitectura y a aquellos que hicieron grande a Rosario”.

Antecedentes del Hospital Español

El 8 de octubre de 1882 un grupo de residentes españoles fundó el Centro Español de Rosario, motivados por tener “un local donde reunirse y cimentar los lazos de unión que deben ligar a los hijos de Iberia”. Algunos de sus miembros tuvieron participación en el crecimiento de Rosario desde fines del siglo XIX, como Carlos Casado del Alisal, Ignacio Firmat y Julián Bustinza, ligados al trazado del ferrocarril; José Arijón con los negocios inmobiliarios y la exportación; Juan Sagasti y Ciro Echesortu como iniciadores de la fabricación de cerámicos, éste último también relacionado con la urbanización, como Juan Canals y Daniel Infante.

De esa manera, la entidad proyectó la construcción del Hospital Español de Rosario, que fue materializado en 1912. La obra, gestionada por la Sociedad de Beneficencia del Club, se levantó en terrenos donados por Rafael Calzada y su esposa. Por su parte, las familias de José Zubelzú, Francisco Figueroa, Pedro Vila y Codina, Ramón González, Federico Alabern y José Arijón donaron los pabellones que llevaron sus nombres; en tanto que Ramón y Ángel García edificaron a sus expensas el Policlínico Covadonga.