21 de octubre

Ambiente

Capacitación
Sustentabilidad

En el último año la Municipalidad triplicó los talleres de construcción de cocinas de adobe

Se dictan en instituciones barriales, comedores, ollas solidarias y en casas de familias. Este tipo de cocción reemplaza el uso del gas, siendo más económico, sustentable y seguro.

La Municipalidad de Rosario realizó en el último año 75 talleres de construcción de cocinas rocket en instituciones barriales y casas de familia. Se trata de una iniciativa ambiental que busca mejorar las condiciones de los comedores populares y, a la vez, reducir la emisión de dióxido de carbono. Así, las cocinas de adobe reemplazan la cocción a gas por leña en pocas cantidades, lo cual baja los costos y permite calentar mayor cantidad de alimentos en menor tiempo, con menos material y de forma segura y saludable.

María Cantore, subsecretaria de Ambiente, manifestó: “Este tipo de acciones reafirman nuestra decisión política de combatir el cambio climático, siguiendo los lineamientos del Plan de Acción Climática Rosario 2030, haciendo fuerte hincapié en el trabajo en conjunto con la ciudadanía, construyendo así, una comunidad ambiental activa y comprometida con la sostenibilidad".

Al respecto, Pablo Torricella, coordinador del proyecto de la Secretaría de Ambiente y Espacio Público, explicó: “La cocina rocket es un proyecto socio-ambiental que tiene un componente sustentable, pero además social y de salud, porque se evitan también intoxicaciones por el humo que es la principal causa de muerte ambiental en el mundo según la Organización Mundial de la Salud”. Y agregó: “Con los restos de poda como ramas pequeñas, basta para cocinar alimentos en estos artefactos. Es un sistema muy económico”.

Además, la construcción de las cocinas requiere pocos materiales: solo ladrillos rotos y barro, lo que las convierte en una opción práctica y accesible para las instituciones y vecinos y vecinas de los barrios más vulnerables.

Talleres en tiempos de pandemia

Cuando comenzó el aislamiento por covid19, el Comité de Emergencia del municipio consideró esta actividad esencial y desde entonces cada vez son más los interesados en participar. Entre 2020 y 2021 se realizaron 75 talleres en toda la ciudad, tres veces más que años anteriores.

Esta iniciativa, además de fortalecer el vínculo entre las instituciones y el Estado, también genera una comunidad ambiental activa y se intensifican los lazos entre los vecinos y vecinas.

En este sentido Leidi Cuevas, de la Asociación Civil Arcoris de barrio Alvear, que participó de la capacitación, manifiestó: “Hoy en día, son los mismos asistentes del comedor quienes recolectan la leña para que podamos cocinar a 150 familias del barrio”.

Y sostuvo: “Siempre cocinamos a leña pero antes usábamos cuatro ladrillos y una parrilla. Ahora tenemos la cocina rocket, que es más segura y tiene más capacidad. En los talleres nos enseñaron a hacerla y a cuidarla, así que buscamos las cosas que necesitamos y la vamos arreglando”.

Por otro lado, Damián Mendez, de la institución La Hormiga de zona oeste, también participó de la capacitación y comentó: “En el taller hicimos una cocina que tenía dos bocas desde donde salía la llama. Y una vez que nos enseñaron la técnica nosotros desarmamos la de práctica y armamos una con más bocas, que nos era más útil y que le llevaba mejor fuego a una olla más grande de 110 litros”.

Entre los beneficios de este tipo de cocción, se puede mencionar que concentra mayor calor a través de las paredes de adobe y en caso de viento es más fácil cocinar al aire libre. Asimismo, es una opción económica de construir, porque se requiere sólo adobe y ladrillos, al tiempo que el costo de cocinar es más bajo que el mantenimiento de una garrafa.

¿Cómo son los talleres?

La modalidad de los talleres es presencial y se realiza bajo estrictos protocolos sanitarios. Participan entre 3 y 10 personas quienes reciben una charla sobre la importancia de cocinar de esta forma, que es un proceso más sustentable porque reduce las emisiones de dióxido de carbono. Esta actividad tiene un componente vivencial porque manipulan los elementos y deben pisar el barro para poder empezar a construir las cocinas. Desde el municipio, también se les enseña a los participantes cómo arreglarlas y mantenerlas óptimas para su uso en el tiempo.

Además de trabajar con instituciones y comedores, también se realizaron capacitaciones con los jóvenes del programa Nueva Oportunidad, quienes pusieron manos a la obra para construir sus propias cocinas de adobe.

Roxana Mansilla es la presidenta de la institución Alas para Crecer, ubicada en Tablada, y participó de varios talleres. Ella asegura que los jóvenes manifiestan mucho interés por este tipo de práctica e incluso les ha servido para hacer de la construcción de cocinas un oficio, al tiempo que se ofrecen para realizarlas en otros comedores y asociaciones que las necesiten.

Cabe destacar que quienes participan de las capacitaciones también se interesaron por replicar esta experiencia y enseñarles a sus vecinos y vecinas. “Para mí fue una gran experiencia, porque nos enseñaron cómo hacer algo con nuestras manos. No sólo sirvió para los comedores, también para que los vecinos pudieran instalar una en sus casas”, explicó Roxana.

De los creadores de las cocinas rocket, llegó el horno de barro

Como la demanda de cocina a leña se incrementó, la Municipalidad empezó a dictar talleres para la confección de hornos de adobe con mayor capacidad de cocción y permitiendo diversificar los alimentos que se cocinan. Así, la cocina rocket es utilizada para calentar las ollas con poca combustión mientras que los hornos están destinados a hacer panificación, pizzas y facturas.

Este tipo de actividad incluye una instancia lúdica ya que los hornos son construidos con formas de animales.

Vanesa Cirivino, de la Secretaría de Ambiente y Espacio Público, detalló: “Lo que aprendimos en la pandemia, además de la importancia social de nuestros talleres, fue la confección de hornos de barro. Trabajar con las manos es algo mágico, que hace brotar en cada taller la risa, la cordialidad y el compañerismo”.

Y agregó: “Entre 2020 y 2021 hicimos 14 hornos destinados a instituciones municipales, barriales y comedores. También buscamos capacitar a quienes llevan adelante emprendimientos de panificación y a quienes deseen hacer de la construcción de un horno, un oficio. Este es el desafío que tenemos con gran expectativa para 2021”.